Compañia

25 años

Si 20 años no es nada, 25 debería comenzar ya a ser algo. Al menos, los primeros y torpes pasos de un bebé. Es como si cumpliéramos nuestro primer añito. Y hasta llegar aquí, nos han pasado millones de cosas que para el mundo no son nada, pero para nosotros, diminuta e invisible parte de ese mundo, son un universo. Un diminuto universo plagado de acontecimientos, conflictos, escenas, luces, títeres, actores, objetos, músicas, viajes, amigos, milagros, fracasos, éxitos y medianías que se diluyen en esa futilidad que con tanta sensatez indica el Eclesiastés: “Todo es vanidad, andar a la caza del viento y no queda provecho alguno bajo el sol.”